En el medio del proceso, el bicho prefirió mi sistema gastrointestinal. Similar a un empacho con diarrea, cólicos fuertes desde la tardecita hasta la mañana. Las noches las dormí, un poco intermitente, pero el sábado, cuando leí que si la posibilidad era este camino y no el de los pulmones, fue una gran tranquilidad.
Los ardores de ojo calmaron, la garganta seguía igual. El cansancio en el cuerpo se nota, por sobre todo porque te sentís débil, como si alguien estuviera quitándote todas las energías.
Trate de mantener mi vida familiar y profesional lo mas natural posible y mi sistema inmunológico me ayudo.
Los niños y Damián se mantuvieron sin síntomas. Mas o menos en el día 12 solo quedó la molestia de la garganta. Garganta que aun se encuentra con placas y estoy tratando con azitromicina por orden del mismo doctor que heroicamente me hisopo. Hoy ya no se si creer que realmente necesitaba hisoparme para ver si tenía estreptococo o le sonaban raros los síntomas que le describía y supuso que podía ser evidentemente un caso sospechoso.
Tener covid, es una experiencia rara, por porque saber que hay mucha gente que la pasa tan mal y que llega a morir. Pero tener covid te abre otras puertas de aprendizaje.
Si miro el lado positivo, además de saber que no la pase mal, que pude tolerar todos los síntomas, también puedo intentar donar plasma y estoy inmunizada por unos meses.
Si miro el lado educativo....tengo para escribir un capitulo mas.
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