Hace unos meses , conversando con psico, me nombró la película Abzurdah. Como de costumbre, todo lo relacionado a mi espacio terapéutico, a mis inquietudes y todo lo que pueda relacionarse con respuestas y modos de reflexionar acerca de..., corrí a verla. Y me pareció NI, me pareció una exageración superflua, un mal intento de expresión del problema sintomático de Ana. La china con pocos kilos, haciéndose la sexy en escenas un tanto eróticas. Lo frió y oscuro de la vida de abzurdah banalizado a unas imágenes lamentosas con lagrimas maquilladas.
No digo un dos, pero si un seis. Mas que eso, personalmente, no se ha llevado la filmación un gran honor.
Entonces leí el libro.
La vi, me vi, la leí palabra por palabra. Me proyecté por momentos, me apené por otros, me entristecí. Vi a Ana en su estado mas desnudo y mas cruel. Flotaba en el aire sus deseos de morirse, de ser nada. Su angustia constante.
Es absurdo pensar cuanto se hubiera podido hacer transmitiendo esa vida de otra manera. Cuanto para las que hemos luchado, en mayor o en menor medida. Cuanto para las que están noviando aun con todos esos síntomas tan absurdos. Me pregunté...imaginando ser estudiante de medios audiovisuales que hubiera hecho distinto. Que le faltaba a esa película para que pueda llegar a la esencia de todas esas mujeres que padecen, que han padecido...y llegué a la ultima pagina del libro. Encontré el pedacito de cristal. El que se cae y se pierde desde el comienzo del trastorno. Palabras sanadoras del vinculo que unifica todo. Una carta de su mamá.
Se las comparto:
Querida Cielito, “Karl Young decía „somos nuestros sucesos internos‟. Nos dice que el repaso de su vida es el recuento de sus vivencias más que la revisión de las anécdotas o “acontecimientos” de su existencia. Y que la mayor parte de nuestra vida transcurre dentro de nosotros mismos. Esos son, según él, los acontecimientos verdaderos; los que cuentan, los que importan, los que nos constituyen”. Resulta que Karl Young dice lo mismo que te dije yo la otra vez respecto del libro. Son TUS vivencias, no importa si no coinciden exactamente con la realidad. Para vos fue así y así fue tu vida: eso te constituye, eso que viviste como VOS lo viviste. No me importa lo que diga el libro (no, me importa muchísimo); quiero decir que nada va a ofenderme, ni asustarme. Soy feliz porque podes volcar en tu libro tu vida interior ¡y eso es maravilloso! Tener el “don” y la claridad mental para contar una vida no es nada sencillo. No te dejes amedrentar, soltate como solo vos sabés hacerlo y disfrutá de esto. Te amo para siempre, Mamá

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